Crecimiento personal

Volver a ti, sin prisa y sin juicio

Antes de empezar, te invito a que te des un abrazo muy fuerte. Regálate un segundo para soltar la exigencia, inhalar profundo y exhalar todo lo que hoy pesa.
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Este es un proceso que recorreremos juntos/as; como no escribía hace mucho esta vez lo haré desde lo que estoy viviendo y voy canalizando tanto para ti, como para mi.

Muchas veces vamos por la vida en automático, cumpliendo con la rutina, atendiendo a todo el mundo y creyendo que podemos con todo. Hasta que un día, de la forma más silenciosa, nos detenemos y nos damos cuenta de que nos estamos quedando sin fuerza. Nos sentimos vacíos, cansados o desconectados. Pero antes de juzgarte, quiero recordarte algo muy bello: ninguna crisis viene sin luz. Notar que tu energía se está filtrando es, en realidad, el primer despertar para volver a ti y recordar el ser infinito y abundante que eres.

Tu energía vital no es solo la fuerza física para levantarte por la mañana. Es tu luz, tu chispa divina, esa vibración profunda que te conecta con la paz, la creatividad y el entusiasmo por simplemente SER. Es el flujo sagrado que sostiene a tu cuerpo, tu mente y tu espíritu en armonía. Cuando estás en alta vibración, la vida se siente ligera y fluida; pero cuando esa energía empieza a fugarse, todo se convierte en un esfuerzo pesado… muchas veces no lo entendemos.

Algunas veces la fuga ocurre de golpe, pero la mayoría de las veces esa fuga es más bien un goteo suave que casi no percibimos o que sabemos pero decidimos hacernos los locos.

Vamos a hacer primero un recorrido por las alertas que te envía la mente, el cuerpo y por supuesto el espiritú, como se que a veces conectar con las dos últimas resulta complejo comencemos por la primera.

  • Mente: se siente como una niebla constante, un ruido que no para y una palabra que es super normal hoy en día «urgente», todo es rápido, fugaz, hay algo que no te deja disfrutar el presente, una lista de pendientes interminable.
  • Cuerpo: pesadez en los hombros, opresión en el pecho o un agotamiento tan profundo que ni durmiendo varios días sientes que descansas, tus ojos están pesados. El cuerpo pesa, moverte pesa, hacer ejercicio pesa… todo pesa.
  • Espíritu: se vive como una desconexión de tu propia magia, una falta de motivación o esa sensación sutil de que estás sobreviviendo al día a día en lugar de habitarlo con presencia y amor.

Todo se va sumando y de la nada empiezas a notar que reaccionas con irritabilidad frente a cosas pequeñas, que buscas afuera respuestas que solo habitan dentro de ti, o que tu mente vive huyendo del momento actual. Todo esto no son fallas tuyas; son simplemente gritos de tu alma pidiéndote una pausa y un poquito más de amor propio.

El tránsito para recuperar tu vitalidad no se recorre desde la prisa ni con exigencias drásticas, no lo arreglarás con un trend de instagram o de TT que hagas una sola vez. Es un retorno paciente y amoroso hacia tu centro.

El primer paso es perdonarte por los momentos en los que te exigiste de más o no supiste poner límites. El pasado ya fue y te dejó enseñanzas, así que abraza tu presente tal y como es, sin juicio, sé amable contigo.

Para este paso del perdón sientate a escribir una carta a ti mismo/a donde puedas ver qué es lo que te está doliendo, pon música suave y dejate fluir… recuerda que estos ejercicios no tienen estructura solo permite que salga de ti.

Después de que hagas tu carta quiero que la guardes, no la quemes no la tires… por ahora solo guardala.
Ahora en ese mood de darte cuenta qué te duele quiero que elijas 1 hábito… sólo 1.. que te esté drenando: puede ser ver el celular horas, ver series de temas densos, no establecer límites, entrar en bucle de pensamientos, sostener relaciones en las que no quieres estar, comer mal, hablarte feo… bueno opciones hay miles… porque como te dije antes hacemos pequeñas acciones que nos van drenando y nos hacemos los locos.

A partir de ahí, regálate momentos de silencio para observar con honestidad ese hábito y cómo está apagando tu luz en lugar de encenderla, y hay en plena conciencia haz un acuerdo contigo respecto a ese hábito, recuerda es sólo 1. Una vez tengas claro ese acuerdo contigo escribelo en un post it, frota tus manos colocalas a una distancia de 5 cm del papel e imagina como de tus manos sale una luz violeta que transforma la fatiga en paz… esta imposición es corta te juro que se siente la energía así que tu sabrás cuando cortar… Apenas termines ve y pegas el post it en un lugar que veas todos los días y te recuerde que estás trabajando en tí, para que cada día cumplas con ese acuerdo que creaste.


Y listo… vuelve al espacio donde hiciste tu actividad respira consciente, disfruta de una taza de té hecha con calma, en presencia, sin celulcar, sin ruido exterior… tu respiración, tu taza de té y tú.

Transmutar este agotamiento es un proceso suave. La energía nunca se pierde del todo; solo está esperando a que le abras la puerta de nuevo para volver a fluir en tu corazón… y juntos/as vamos a ir en este proceso.

Cuéntame en los comentarios como te fue con la actividad y cómo te vas sintiendo,
Con amor,

 

 

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