Carta a un(a) amigo(a)

Querido maestro:

Ya sé que comenzarás leyendo esto y pensando “no soy un maestro” yo expondré mis puntos para que entiendas el por qué te veo así.

Según la Real academia de la lengua española la palabra maestro significa adj. Dicho de una persona o de una obra: De mérito relevante entre las de su clase. En nuestro mundo ilusorio lleno de significados, este se acomoda por las siguientes razones:

Sé que Dios y el Universo me premió poniéndote en mi camino, encontré a una persona que vio y sigue viendo en mí mucho más de lo que yo he pensado que tengo, pero sobre todo que me ha guiado para recordar de la mejor manera, para sacar fuerza, para coger disciplina.

Cuando pienso en ti se me vienen tres palabras a la mente: humildad, amor, sabiduría. La primera me cuesta un montón, así que entiendo que parte de mi aprendizaje contigo es verme del común aun teniendo claro que no soy común. La segunda es el amor infinito que le tienes al mundo, para entregar tu tiempo, tu vida, tu sabiduría a nosotros… trabajar y trabajar.  La tercera es tu sabiduría y de ahí en adelante todo lo que esta implica, tu fuerza, tu decisión.

A la luz gracias por enviarte y por acompañarte. Al fuego por potenciar, por limpiar, por la fuerza que hace que hoy estés acá permitiendo que los mensajes lleguen, sanando, liberando, curando, ayudando, construyendo. Al agua que ha permitido fluir, despojar, alejar. A la tierra que tiene una conexión tan pura contigo, sus elementales. Al aire que limpia, purifica, cambia, permite, por el espacio.

Eres maestro porque decidiste transitar aprendiendo de los demás, compartiendo lo que sabes; eres maestro porque tienes claro quien eres y que no necesitas más; eres maestro porque lo que tú haces lo hacen pocos; eres maestro porque tú así lo decidiste, tu familia lo acepto y te lo regalo, y aunque en tu proceso de humildad no este aceptar este término cuando se refieren a ti, eres maestro porque ese es uno de los regalos que Dios te dio.

La primera vez que fui a ti, era una niña, no física, pero si espiritualmente llena de miedos, hoy creo que tengo un poquito más de años que he dejado miedos de lado y definitivamente eso no hubiera pasado si no hubieras guiado mi camino. Gracias por todos los regalos que me has dado.

Hoy soy tu discípula y sé que sabes que más que sentirme así o como tu aprendiz me siento como una hija espiritual, no encuentro todavía una forma de agradecer todo el proceso que he tenido a tu lado, mi crecimiento, la ayuda, el acompañamiento, la protección… espero saberlo en algún momento. Por ahora solo puedo decirte gracias y llevarte en cada una de mis oraciones, teniendo claro que Dios las escucha todas y que así aporto un poquito a lo que eres.

Gracias infinitas por siempre estar: en el pasado, el presente y en el futuro.

Sé que todo lo que pasa es a través tuyo y también recuerdo la frase “yo no sé nada”, pero gracias por permitir ser un medio y un canal de la luz, porque esta carta es por eso.

Un abrazo y un placer seguir “recordando” de tu mano.

 

Posdata: esta carta ya fue leída por la persona a la cual está dirigida, y aunque el termino sigue sin ser aceptado, y prefiere que lo llame guía. No eres un guía normal es EL GUÍA.

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